martes, 20 de julio de 2010

Nuevo continente, nuevo campeón


Ya paso más de una semana desde que España se coronó con el título de mejor equipo del mundo, un placer que pocos equipos han tenido el placer de saborear. España a lo largo de toda su historia siempre había tenido una combinación de males en las instancias finales (errores inocentes, polémicas arbitrales, mala suerte, etc) sin embargo en este mundial logró solventar los viejos fantasmas que lo asolaban y llegar a la máxima gloria de cargar la copa del mundo.
El partido ya todos lo han visto hasta en caricatura, por lo tanto no creo que valga la pena recordar algo más allá del gol de Iniesta, ese jugador sobrio y elegante que no dio una buena imagen vs suiza (partido que perdió España), pero que poco a poco al ir recuperando la forma física fue emergiendo como uno de los mayores talentos del balompié mundial. España dejó el tiki-taka para el final y apostó por un fútbol más vertical que gracias a jugadores tan determinantes como el mismo Iniesta, Villa o Pedrito pudieron capitalizar de una forma inteligente. En hora buena por España y por su afición que a través de los años nunca dejó medio aliento para apoyar a su equipo.
El mundial sin embargo se vio herido por varios sucesos, el arbitraje en varios partidos fue nefasto, el calamitoso gol del 1-0 de Argentina frente a México fue un insulto a los sentidos y el gol anulado a Lampard que significaba el 2 a 2 de Inglaterra vs Alemania igual hizo llevarnos las manos a la cara por la pésima actuación arbitral. Penosamente el deplorable arbitraje no se limito a eso, sino a partidos que llegaron a parecer campos de batallas (en el mal sentido), en expulsiones injustas así como algunas otras que fueron perdonadas.
Otros incidentes que se dieron tenían que ver con el balón, la NASA comprobó que el balón era totalmente impredecible más allá de los 70km/h y datos como eso solo lograron que cobradores excepcionales se vieran como auténticos pica piedra y viceversa, un balón que convertía a los artistas en obreros y obreros en artistas.
Sin embargo, pese a todo lo negativo que pudo acontecer, el evento siguió siendo una fiesta, la mayor fiesta que puede ocurrir cada cuatro años y que lleva alegría por un mes a los amantes del deporte que nos ilusiona.
Ante la poca lucidez de la calidad individual, la calidad colectiva se llevó el premio mayor, se aplicaron fielmente los consejos que cualquier entrenador o papá sugiere a sus hijos, la frase “toca fácil” tomó forma de copa y me recordó una bella frase de uno de mis jugadores favoritos “ Lo más difícil es hacer lo fácil” Zinedine Zidane.
En fin, un nuevo continente pudo gozar de un nuevo campeón, ese continente pudo vivir durante un mes tardes y noches épicas que se albergaran en los corazones de su gente, gente que tal vez de una forma muy superficial pero interesante pudimos conocer sus costumbres y tradiciones y que mediante su carácter alegre le dio un tono diferente a este mundial. Por último los dejó con unas palabras que escribió un amigo:
Manantial del medio campo, fino, exquisito, ganador de Ligas, Champions (incluido un gol soñado que siempre quedará asociado a esta competición). Serio, tímido, casi inexpresivo. Ganador de la Eurocopa y anotador del gol que le dio a su selección el primer Mundial de su historia. Alopecia prematura. No, no es Zidane, es Andres Iniesta. Rodrigo Camacho

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