
El amor es ciego es una frase comúnmente utilizada para referirse la forma en el que una persona ignora por completo los defectos de la persona que ama, tal vez por eso esta argentina ilusionaba cuando los no enamorados se daban cuenta de que la albiceleste poseía errores garrafales. Argentina y Alemania disputaban un partido que por lo menos en papel parecía cerradísimo y de pocos goles, pero que el equipo alemán supo solventar con sangre fría el encuentro y hacer pagar a argentina por cada uno de sus errores. Errores como el que cometió Otamendi al inicio del partido desconcentrándose y dejando que Mueller le ganará un centro de un balón parado y colocará el marcador 1 por cero en tan solo los primeros minutos del encuentro, vergonzoso lo del lateral diestro argentino que por mucho fue el peor del partido y no se dejó la piel, lo cual era la mínima exigencia de Maradona. Los primeros 20 minutos fueron de un demoledor equipo alemán que sabía cómo masacrar a la pobrísima, lenta e inexacta defensa argentina, después argentina se pudo adueñar del balón y creó una que otra llegada a la portería alemana pero sin mayor sobresalto. Cuestionable lo del equipo che, era doloroso ver como Messi trataba de cargarse al equipo al hombro pero ninguno de sus compañeros se mostraba, todo lo contrario en el equipo alemán que cuenta con una gran cohesión y dinámica. Pipita estaba en esos días de tibieza que bien conocerán los madridistas y Diego Milito se quedo en la banca esperando su turno. La posesión estéril de Argentina se vio eclipsada después de una buena jugada de Mueller, Podolski y Klose que una vez más evidenció a la carente defensa Che. En ese momento ya todo estaba virtualmente definido, argentina ya no hilaba jugadas y se moría en la desesperación por la carente asociación de sus piezas, no obstante Alemania no bajo el pie del acelerador y después de una jugada maradoneana de Schweinsteiger, llegó un gol de Friedrich para el lapidario 3 a 0, ya con argentina sumada al ataque, pero sin oportunidad alguna, llego otra contra mortal que terminó con el 2do tanto del partido para Klose.
Sin duda este partido se ganó en las banca, Otamendi fue un lastre y una vergüenza para todo lo que representa argentina, pero el resto de la defensa igual no era nada segura y evidencio que todo era un castillo de naipes. También Maradona se tardó mucho en realizar los cambios, Di María ofreció un mundial pobrísimo y aunque contó con un buen tiro su participación fue poco determinante para su equipo. Para resaltar el trabajo de Thomas Mueller que se está ganando el corazón de los que gustan del buen fútbol, su desparpajo es ejemplar y en este mundial está demostrando su valía que por muchos fue cuestionada, incluso por uno de los titulares indiscutibles de mi grupo de amigos fanático a morir del Bayern, pero en fin, en hora buena por el fútbol y por el equipo alemán que se perfila como el gran favorito para alzar la copa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario